Ciudades Inteligentes

La calidad del aire y la información del clima ayudan a las ciudades a ser más resistentes

Calidad del aire ciudades inteligentes

Las ciudades alrededor del mundo se encuentran tratando de mejorar la calidad del aire para mitigar los efectos del cambio climático. La resistencia, la adaptabilidad frente al cambio climático y la sostenibilidad se han vuelto temas de primera agenda para las ciudades, temas que han llegado acompañados de varios temas como la polución, la baja calidad del aire la dependencia de los combustibles fósiles y la congestión. No por de más la ONU ha estimado que para el año 2050 dos de cada tres personas vivirán en áreas urbanas y que para el 2030 el mundo podría llegar a tener 43 megaciudades con más de 10 millones de habitantes, muchas de ellas ubicadas en países en vía de desarrollo.

Todo esto pone un gran nivel de presión en las ciudades, más si tenemos en cuenta que Según la Organización Mundial para la Salud (WHO) en la actualidad el 99% de las personas “casi la totalidad de la población mundial” respira aire que excede los límites de calidad.

Se estima que la exposición a la polución genera alrededor de 7 millones de muertes prematuras en el mundo

Este impacto en la salud de las personas es razón suficiente para que las ciudades hayan empezado programas para mejorar la calidad del aire. Históricamente la calidad del aire ha sido monitorizada por estaciones que utilizan refinadas tecnologías y metodologías de calibración. Esto significa que son extremadamente exactas, pero también costosas. En ese orden de ideas su tamaño y costo han implicado que solo se hayan instalado un par de ellas en las ciudades.

Hace aproximadamente 10 años se vienen desarrollando sensores de bajo costo para detectar la polución, sin embargo, en un principio la fiabilidad de estos sensores estaba en entredicho en condiciones extremas, pero durante los años han mejorado llegando hoy en día a detectar contaminantes inclusive en ambientes de aire limpio dando la confianza a los usuarios de detectar del cambio de aire limpio a moderado o con alta polución.

Su habilidad de ser desplegados en áreas densas y extensas de redes que completan las existentes redes tradicionales de medición de calidad de aire permitirán obtener una panorámica más grande de la calidad y los movimientos del aire dentro de las ciudades.

La información de estas redes se vuelve más poderosa cuando se integra con información proveniente de otras fuentes como las redes de tráfico, sistemas de transporte u organizaciones de salud.

Aun hay retos para establecer este tipo de redes ya que necesitan potencia y conectividad para transferir esta información, pero de seguro las veremos, así como ahora estamos viendo el despliegue mundial de las redes telefónicas 5G.

Por Hugo Martinez

Fuente Smart Cities World

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