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El tema de la transformación digital está presente en los discursos de la mayoría de las empresas. Por el escenario apocalíptico, que prevé que “el 40% de las empresas Fortune 500 no existirán más en los próximos diez años”, como afirma Peter Diamandis, pensador sobre el tema y rector de la Singularity University, o por el avance en el ritmo de adopción de nuevas tecnologías. Mientras que el teléfono, por ejemplo, tomó 75 años para llegar a 50 millones de personas, el juego de aplicación Pokemon Go tardó 15 días.

Para aterrizar esas inquietudes y transformar en proyectos prácticos, Stefanini desarrolló con la INSEAD el programa ejecutivo en Transformación Digital con los profesores Felipe Monteiro y Nathan Furr – este último es autor del libro The Innovator’s Method y diversos artículos sobre el tema.

Según la publicación Time Magazine, en 2045 la capacidad de procesamiento de las computadoras superará la capacidad de todos los cerebros humanos combinados.

Esta evolución lleva a nuevas conexiones, nuevas posibilidades y, principalmente, cambia la forma de nuestras industrias. Esto es transformación digital, son las posibilidades generadas por la combinación de computación, software, conectividad y sensores.

Para guiar en ese entendimiento, el profesor Nathan Furr refuerza tres conceptos fundamentales: Innovación, Disrupción e Inercia.

Innovación 

Cuando pensamos en innovación, generalmente viene la imagen de aquellos laboratorios con inventores haciendo pruebas, muchas veces sin saber lo que vendrá. Sin embargo, existe una gran diferencia entre la innovación y la invención. Invención viene del latín inventio y quiere decir algo que fue hallado, descubierto. La innovación es la intersección de la invención con la necesidad. Una innovación obligatoriamente debe atender a una necesidad.

Puede ser tanto una innovación incremental como disrupción, pero siempre tiene el objetivo claro de atender una necesidad. El desafío es saber cuál es la real necesidad, cuál es el “job to be done”. Es importante entender este objetivo real, independiente de la tecnología aplicada. Una empresa de lámparas incandescentes, por ejemplo, que vendía una lámpara que se cambia cada tres meses, debe haber sufrido los impactos de la iluminación LED, que lleva 10 años para ser sustituida. Pero si esta misma empresa entiende que su job-to-be-done es proporcionar iluminación, debe adaptarse a los cambios tecnológicos para transformar su negocio.

Disruptivo 

Para entender disrupción, necesitamos comprender las innovaciones incrementales, que son actualizaciones importantes que mantienen la evolución de un producto. Siguen un ritmo constante y son importantes para mantener la base de clientes interesada. La disrupción da saltos mayores en la evolución. Un ejemplo es la telefonía celular, que pasó por una serie de evoluciones como, por ejemplo, en el uso del teclado con letras. Una marca identificó que ese teclado no necesitaba estar siempre presente y, al transformarlo en virtual, transformó el modelo antiguo en algo obsoleto, además de convertirse en referencia de mercado. Las empresas necesitan estar atentas al mercado ya las tecnologías para identificar cosas que puedan traer la disrupción. En este movimiento, velocidad puede ser un gran aliado, ayudando a salir adelante y conquistar espacio.

Inercia 

En el concepto físico, la inercia es la propiedad de la materia que indica resistencia al cambio. En las empresas, es la falta de visión para los cambios que están ocurriendo y que pueden impactar sus mercados. Hay cuatro puntos que causan esa inercia en las organizaciones:

– Algo no parece ser disruptivo

– Los clientes no lo pidieron

– Eso requiere capacidades diferentes que no poseo

– Eso puede cambiar mi modelo de negocio

La Disrupción es uno de los grandes motivos que podría causar el escenario previsto por Peter Diamandis, en el que varias empresas dejar de existir. Y sobreponer ese factor es la razón que necesitamos transformar nuestros negocios. La transformación digital no es una moda pasajera, es un movimiento de supervivencia de los negocios. Y cada organización necesita encontrar su camino, consciente de que la velocidad de los cambios sólo va a aumentar. Como dice el autor de la ciencia ficción Philip K. Dick, “todo en la vida es sólo por un tiempo.”

Por Eliezer Silveira Filho

CMO Latin America at Stefanini